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No encuentro palabras

24 Oct

no tengo palabras

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No encuentro palabras
-solo en mi deseo-
para nombrarte.
¿Qué puedo esperar si no es el vacío?,
¿qué razón?, ¿qué ternura en las manos?
Fue dulce acariciar tu tiempo,
tu aliento en mi cintura,
fue dulce pero amarga su ausencia.
¡Cuánta belleza sin luz que la acoja!,
¡cuánto amor sin patria ni infancia posible!

Rafael Pavón Reina

Para saber más: http://www.rafaelpavonreina.blogspot.com/

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La Belle

15 Ago
John Keats (1795–1821).

"La Belle Dame sans Merci"

 Oh what can ail thee, knight-at-arms,
 Alone and palely loitering?
 The sedge has withered from the lake,
 And no birds sing.
Oh what can ail thee, knight-at-arms,
 So haggard and so woe-begone?
 The squirrel's granary is full,
 And the harvest's done

I see a lily on thy brow,
 With anguish moist and fever-dew,
 And on thy cheeks a fading rose
 Fast withereth too.

I met a lady in the meads,
 Full beautiful - a faery's child,
 Her hair was long, her foot was light,
 And her eyes were wild.

I made a garland for her head,
 And bracelets too, and fragrant zone;
 She looked at me as she did love,
 And made sweet moan.

I set her on my pacing steed,
 And nothing else saw all day long,
 For sidelong would she bend, and sing
 A faery's song.

She found me roots of relish sweet,
 And honey wild, and manna-dew,
 And sure in language strange she said -
 'I love the true'.

She took me to her elfin grot,
 And there she wept and sighed full sore,
 And there I shut her wild wild eyes
 With kisses four.

And there she lulled me asleep
 And there I dreamed - Ah! woe betide! -
 The latest dream I ever dreamt
 On the cold hill side.

I saw pale kings and princes too,
 Pale warriors, death-pale were they all;
 They cried - 'La Belle Dame sans Merci
 Hath thee in thrall!'

I saw their starved lips in the gloam,
 With horrid warning gaped wide,
 And I awoke and found me here,
 On the cold hill's side.
 And this is why I sojourn here
 Alone and palely loitering,
 Though the sedge is withered from the lake,
 And no birds sing.
 

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“La Bell Dame sans Merci”. John W. Waterhouse (1849-1917)

Hagamos un trato

6 Jul

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Photo by soonorlater

Compañera

usted sabe

que puede contar conmigo

no hasta dos o hasta diez

sino contar

conmigo

si alguna vez advierte

que la miro a los ojos

y una veta de amor

reconoce en los míos

no alerte sus fusiles

ni piense qué delirio

a pesar de la veta

o tal vez porque existe

usted puede contar

conmigo

si otras veces me encuentra

huraño sin motivo

no piense qué flojera

igual puede contar conmigo

pero hagamos un trato

yo quisiera contar con usted

es tan lindo

saber que usted existe

uno se siente vivo

y cuando digo esto quiero decir contar

aunque sea hasta dos

aunque sea hasta cinco

no ya para que acuda

presurosa en mi auxilio

sino para saber

a ciencia cierta

que usted sabe que puede

contar conmigo

Mario Benedetti (1920-2009). ” Poemas de otros”.

Ella y yo

22 Jun

 

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Photo by HenryandJune

Ella y yo hicimos el amor diariamente.

En otras palabras,

los lunes, los martes y los miércoles

hacíamos el amor invariablemente…

Los jueves, los viernes y los sábados,

hacíamos el amor igualmente…

Por último los domingos

hacíamos el amor religiosamente.

Hacíamos el amor compulsivamente.

Lo hacíamos deliberadamente.

Lo hacíamos espontáneamente.

Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres,

por favor, por supuesto, por teléfono,

de primera intención y en última instancia,

por no dejar y por si acaso,

como primera medida y como último recurso.

Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis:

Y a ello le llamábamos hacer el amor científicamente.

Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí:

es decir, recíprocamente.

Y cuando ella se quedaba a la mitad del orgasmo

Y yo, con el miembro convertido en un músculo

fláccido no podía llenarla,

entonces hacíamos el amor lastimosamente.

Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que

yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía,

y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía,

o bien estábamos tan cansados y tan preocupados

que ninguna de los dos alcanzaba el orgasmo.

Decíamos, entonces,

que habíamos hecho el amor aproximadamente.

O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas

que el tío Estaban le trajo de Wisconsin

que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas

a creolina,

y yo recordaba la sala de la casa de los abuelos,

con sus silla vienesas y sus macetas de rosas,

esperando la eclosión de las cuatro de la tarde…

Así era como hacíamos el amor nostálgicamente,

Viviéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.

Muchas veces hicimos el amor contra natura,

o a favor de natura.

Ignorando a natura.

O de noche con la luz encendida,

o de día con los ojos cerrados.

O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia.

O viceversa.

Contentos, felices, dolientes, amargados.

Con remordimientos y sin sentido.

Con sueño y con frío.

Y cuando estábamos conscientes del absurdo de la vida,

Y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro,

entonces hacíamos el amor inútilmente.

Para envidia de nuestros amigos y enemigos,

Hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente,

Legendariamente.

Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor

Ilegalmente.

Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor

Sintomáticamente.

Hacíamos el amor físicamente,

De pie y cantando,

De rodillas y rezando,

Acostados y soñando.

Y sobre todo,

Y por la simple razón

de que yo lo quería así

Y ella también,

hacíamos el amor….

Voluntariamente.

 

Fernando del Paso “Palinuro de Méjico” (fragmento)

Tiempo sin tiempo

7 Jun

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Photo by soonorlater

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Mario Benedetti (1920-2009)

Levedad

6 Jun


Originally uploaded by mauro brancorsini photographer

Cruzan nubes grises
por un cielo turbio y feroz.
Esta tarde espesa, acodado en este balcón,
fumo y me consumo,
enfrente el Arco Iris Club

Caminábamos y el calor de verano
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de grafitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.

Como tú, camino por esta estrecha calle.
Como tú, necesito soles que giren para alumbrarme.
Que hagan brillar lo bueno que pueda haber en el alma.
Sonrío al viento porque en él
huelo el humo del incendio.
Porque se que la fe es creer
en algún dios aunque no existan.
O existir aunque ese dios
a veces no crea en ti.
En caminar, aunque hoy no brille tu estrella.
Como tú, camino por esta tierra que pronto será yerma.
Levedad. Somos levedad.
Levedad. Somos levedad.

Cruzan nubes grises,
trallazos que tapan tanta voz,
que beben mi tormento,
que me arrancan de este sopor.
Leo y me sosiego, abajo.
Abajo el Arco Iris Club.
Caminábamos y el calor de verano
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de graffitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.

Nunca cesa la matraca de motores.
Noche y día pasan coches atronando
en su estela por la avenida abajo.
Abajo, paraguas de fantasmales luces.
Son los árboles grasientos de monóxido.
Y esa lluvia filtrada que no limpia la ciudad.
Abajo, en el portal, veteranos
de una vida de sinsabores
duermen asidos a la botella
como para no caerse cuesta abajo.
Cuesta abajo, caminábamos, aquel verano.
Levedad. Somos levedad.
Levedad. Somos levedad.
Levedad.

Manolo García “Levedad” del album “Nunca el tiempo es perdido”

El viaje

21 Abr

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Photo: Philip Petit 1974

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

 “Ítaca” Konstantinos Kaváfis (1863-1933)