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El árbol de la esperanza

15 Ago

image12 Ginkgos Biloba en Tokyo ( photo by unknown author)

El único superviviente de todos los cambios climáticos y geológicos acontecidos en la Tierra, además de los humanos. El Ginkgo estaba ya allí, en el Jurásico,  cuando los dinosaurios eran los dueños de todo. Y siguieron estando después, cuando ellos ya habían desaparecido. De hecho se han encontrado fósiles de Ginkgos con unos 270 millones de años de antigüedad.

En 1691 se descubrieron ejemplares en Japón y China, dónde los monjes budistas los habían estado cultivando desde tiempos ancestrales por sus cualidades medicinales. El botánico Kaempfer llevó semillas de Ginkgo a Europa y los primeros ejemplares fueron cultivados en Londres en 1754, y posteriormente en los jardines botánicos de Kew en 1762. El Ginkgo se extendió por América.

El Ginkgo puede vivir más de 3000 años y es un superviviente. Muchos lo llaman “el árbol portador de esperanza”. De hecho, ha resistido la bomba atómica de Hiroshima. Fue el único árbol capaz de brotar donde la bomba todo arrasó  y sólo quedó muerte.

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Photo by Nancy J. Ondra

Para saber más: http://www.xs4all.nl/~kwanten/esphistory.htm

Instrucciones para abrazar a un árbol

7 Abr

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“Tree πλάτανος”.  Photo by Vagaman. Text by soonorlater

¿Realmente necesitamos instrucciones para acercarnos a él? ¿Realmente necesitamos instrucciones para abrazarnos a su tronco y besar su corteza?. Viejos castaños, robles centenarios, olivos que conocieron a nuestros abuelos de niños, naranjos en flor de primavera. Los árboles nos eligen, estoy convencida de ello. Cuando paseas entre ellos, en la quietud del bosque y tan sólo puedes oir algún ruído ocasional fruto de tus pies al pisar las hojas secas o de algún pajarito de color naranja vigilante de su territorio, ellos te observan y te siente, te aceptan, te protegen y te escogen.

Los entendidos de la materia dan una serie de pautas sobre como hacerlo bien: descalzos, para que la energía negativa que hemos acumulado durante mucho tiempo, fluya a través de nosotros, baje por nuestro cuerpo y desemboque como un río en el mar, que es el morir, diría Garcilaso. Prefiero pensar en la tierra, esa que sostiene a los árboles y les permite crecer y albergar vida.

Existe otra técnica algo más compleja,  para los alumnos aventajados, quizás. Apoyados de espaldas, colocamos la palma de la mano izquierda en el tronco del árbol rodeándolo. Al mismo tiempo que colocamos la palma de la mano derecha en el plexo solar, es decir, entre el pecho y el ombligo. Debemos concentrarnos en el árbol y pedirle que nos ceda parte de su energía. Energía que se supone el árbol nos transmitirá a través de la palma izquierda a la derecha y ésta al plexo solar. Al finalizar este ritual,  hay que dar gracias al árbol.

Yo prefiero dejarme llevar. Sentir, acariciar, escuchar como se escuchan los latidos del corazón, oler y dejar mi mente en blanco. La sensación de relajación y plenitud es  muy profunda.

Se habla de que cada especie aporta distinto tipo de beneficios:

El castaño y roble: aportan tranquilidad y nos ennoblecen.

Haya: elimina el dolor de cabeza, la jaqueca. Calma el ánimo y la conciencia.

Tilo: es el árbol del amor. Produce ternura.

Abedul: elimina la desgana y la angustia. Evita depresión.

Cerezo: en flor, es una fuente de belleza.

Encina: es un símbolo de fuerza. Cuando te sientas indeciso, haz ejercicios debajo de una encina y abrázala.

Pino: es estimulante y reparador. Apoyarse en un pino cuando se tiene algún tipo de afección pulmonar es muy beneficioso.

Así pues,  no hay excusa para acercarse a un árbol  y sentir la vida.