El placer de compartir

27 Jun

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El cuerpo es un misterio. Observarlo mientras se intercambian las caricias y concentrarse en las emociones que desprende es una visión maravillosa. La piel que vibra y se enrojece bajo el efecto de la vasodilatación, las gotas de sudor por el pecho, las pupilas que se dilatan, los pezones que se yerguen. En definitiva, señales que emite el cuerpo y que cuentan tanto como las palabras; en estos momentos se pueden seguir los deseos de la pareja, pero también se puede optar por sorprender y por proponerle sensaciones que antes no conocía.

Amar también es demostrar creatividad personal. Dar y recibir son los pilares fundamentales del intercambio amoroso. Algunos sólo quieren dar a riesgo de invadir al otro y de no obtener una satisfacción personal. Otros, únicamente pretenden recibir a costa de agotar y frustrar al otro. El placer compartido es más completo si cada uno puede dar y recibir a la vez caricias, lo que también significa tomar y aceptar que nos tomen, pero sin que se convierta en una relación de fuerza ni en una lucha de poder entre los dos, sino en una entrega y confianza recíprocas.

Revista Marie Claire: “Guía íntima de las caricias”.

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