Correspondencia

22 Jul

rilke-in-russia

Lou Andréas- Salomé con Rilke y el poeta Spiridon Drozin en Rusia (1900)

Lou  Andréas-Salomé a Rilke, en Paris.

Göttingen, 24 de junio de 1914, miércoles

Después de dos días de ausencia (para ir a hablar con alguien) estoy de regreso hoy, e íntegramente con tus palabras y a solas con ellas ante este “viraje decisivo” que lo es y sin embargo ya no lo es, pues se preparaba desde hace mucho tiempo, casi realizado ya: tu cuerpo lo sabía, por decirlo así, antes que tú mismo, pero claro, del modo en que los cuerpos pueden saber – con una fidelidad, una rectitud infinitas, de manera que aquello debía conducir  a un nuevo malentendido con el espíritu por algún tiempo. ¿Sabes en qué podía reconocerse?, en los ojos, ellos, que miran, que conquistan la figura única de mil matices que “todavía no había sido amada”; los ojos que querían amar, transgredieron el límite que les fue impuesto y (¿te acuerdas de lo que me habías dicho?), los ojos celebraron nupcias en una mirada, no sólo en sentido poético sino, a decir verdad, en el sentido más corporal, hasta la agitación de la sangre, como si en aquellos momentos se hubiese producido mucho más que una simple mirada. (Así en el caso de la muchachita que se miraba en tus ojos como en un espejo, mientras se arreglaba; así en otros casos más personales).

…Lo que hace el amor de este modo es obscuro, grave y magnífico, y se sitúa al lado de la vida: !quién osará descubrir sus primeros frutos! Por lo demás tú mismo los vivirás. No sin interrupciones ni dudas, ciertamente. Querido, mi querido viejo Rainer, creo que no debiera verdaderamente escribirse-, tengo la impresión de que estamos, en alguna parte, estrechamente el uno al lado del otro (poco más o menos como en Dresde cuando, consultando el indicador, de repente nos entraron ganas de volver a Munich), apretados el uno contra el otro como niños que se cuchichean mutuamente algo doloroso o tranquilizador.

Y me gustaría seguir escribiendo, decir y seguir diciendo: No porque sepa verdaderamente muchas cosas, sino porque los acentos de tu corazón, esos acentos profunos, nuevos, los percibo en lo más profundo de mi alma (aunque de muy distinto modo que tú por el hecho de que, en tanto mujer, una se halla enraizada, en cierto modo, en este dominio).

Si tienes que ir a Leipzig ¿no podríamos, no deberíamos, no querríamos vernos antes, en caso de que tú quisieras, a mitad de camino, a la orilla del Rhin?.

Lou

Lou Andréas-Salomé fue la amiga más íntima del poeta Rainer Maria Rilke desde 1904 y discípula de Freud a partir de 1912-13. Supo canalizar y entender el universo del poeta a través de su convicción de que las fuerzas oscuras constituían la única fuente de curación como de creación de Rilke, convirtiéndose en mediadora entre el alma deprimida del poeta y la angustias que regularmente le confiesa en sus horas de esterilidad.

“Correspondencia entre Rainer-Maria Rilke y Lou Andréas-Salomé”. Pequeña Blibioteca Calamvs Scriptorivs. José J. de Olañeta, Editor. 1980

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